viernes, 15 de noviembre de 2013

El COMETA ISON: se puede observar a simple vista

El cometa ISON, 'el cometa del siglo', está sufriendo un estallido drástico de actividad debido a su acercamiento al Sol. La creciente sublimación repentina del agua y ácido cianhídrico hizo posible que el cuerpo celeste se pueda contemplar a simple vista.



La producción de gases y el brillo del cometa ISON, apodado 'el cometa del siglo', han aumentado notablemente a causa de un significativo estallido de actividad, lo que redunda en una mayor facilidad para su observación.
Según una nota de prensa del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), colaborador en varias campañas de observación y estudio del cometa, el ISON -cuerpo sólido helado- está sufriendo modificaciones drásticas al aproximarse al Sol a raíz del aumento de la temperatura: el hielo se calienta, evapora y arrastra consigo los granos de polvo.

Habitualmente, estos granos al quedar libres reflejan la luz solar y dan lugar a las colas. Sin embargo, en el caso del cometa ISON se han producido unos cambios de actividad tan dramáticos que el brillo del 'gigante de hielo' se intensificó inesperadamente hasta dejarlo muy visible.

El radiotelescopio IRAM de 30 metros del IAA ha detectado un aumento de unas quince veces en la sublimación de ácido cianhídrico (HCN) en apenas 48 horas. Este factor, más la creciente sublimación de agua, hizo que el cometa ya se pueda contemplar en un cielo con condiciones de visibilidad óptimas sin instrumentos ópticos.

El cometa ISON fue descubierto en septiembre del 2012 por astrónomos rusos utilizando un telescopio de la Red Internacional Científica Óptica, que por sus siglas en inglés dio nombre al cuerpo celestial. Se espera que el próximo 28 de noviembre el ISON roce el Sol, cuando estará a solo 2,7 radios solares (1,8 millones de kilómetros) de esta estrella espectral y llegará a temperaturas de unos 5.000 ºC.

Según el IAA, existen dos escenarios posibles para el ISON: un potente período de actividad con sublimación de los silicatos o incluso metales, lo que aumentaría formidablemente su brillo. O la posible destrucción o vaporización de su núcleo a raíz de las fuerzas de marea o el calor producido por el Sol, algo que ya sucedió con más de 2.000 cuerpos celestes de la categoría de 'sungrazer comets' (cometas que rozan el Sol).




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Opinión

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