lunes, 25 de febrero de 2013

Experiencia Cercana a la muerte, Testimonio


¿Qué son las experiencias cercanas a la muerte?

Muchos de nosotros hemos tenido alguna o conocemos algún familiar, amigo, conocido,compañero que si han estado en la frontera entre la vida y la muerte.
Para nosotros tras investigar muchísimos casos y empezar a ser conscientes, entendemos estas experiencias como un transito de la consciencia o alma, o llamase como se quiera, hacia otro estado de densidad o de vibración. Pero si, suena sorprendente, pero nuestra conclusión es esta. No existe la muerte, ya que realmente nunca hemos nacido.
Muchas de las antiguas y diferentes civilizaciones sabían de esto. Y hablan de ello en sus libros de los muertos, en sus escritos, dibujos...
La gran escuela de la vida, dónde tiene que existir el mal, para aprender las lecciones de la vida. Repitiéndose una y otra vez en diferentes formas, hasta aprenderlas definitivamente.
Todo es un espejo, aunque intentes echar las culpas a otra persona, mírate primero a ti mismo y encontraras los problemas de esta vida. Cada problema presentado es una oportunidad de aprender y avanzar en la gran escalera de la vida. Los documentos de Nag Hammedi, el evangelio de Tomas, hermano de Jesús, también habla de este aspecto.

Vamos a compartir una sorprendente Experiencia cercana a la muerte, que le paso a  una persona .Esta persona es anónima  por tanto no pondremos nombres.Ha llegado hasta nosotros y vamos exponerla.
Esta experiencia es de Pro.Túnel.




"Hola, En enero de 2005, a las 13:25 de la tarde, sufrí un infarto agudo de miocardio, por diversas negligencias, llegué a estar en muerte clínica durante 10 minutos, los más hermosos que puedo recordar, junto al parto de mi hija. 

Mi experiencia fue distinta en algunos aspectos al arquetipo que rodea esta clase de Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM); aún hoy siento nostalgia de la paz infinita que sentí y que no he podido recrear nuca más, y lo he intentado varias veces, yo más que un túnel, me vi como envuelta en una oscuridad que no daba miedo, al contrario, el silencio y la paz eran infinitas e inexplicables, de una calidez abrumadora, en el sentido positivo de la palabra. 
De pronto me vi a los pies de la cama donde trataban de reanimarme en el hospital, había cuatro personas trabajando en ello, oía sus palabras y veía sus movimientos y como mi cuerpo saltaba con cada descarga eléctrica, sin embargo, no sentía ninguna emoción, ni positiva ni negativa, simplemente observaba como los movimientos y el revuelo, pero ni siquiera me preguntaba para qué todo aquel esfuerzo; de pronto sentí una presencia familiar, que me inundó de amor, miré hacia mi izquierda y allí estaba mi padre, que falleció en el año 2000, nuestras miradas se cruzaron, no hubo palabras, sólo sentimientos, como un eco lejano escuché: "último intento!, miré a los ojos a mi padre y le pregunté sin preguntar (esto es muy difícil de describir), si había venido a por mi, si era mi momento, Él movió la cabeza negando, me tomó del brazo izquierdo y me devolvió a mi cuerpo físico. Yo no llegué a ver ninguna luz, simplemente me sentí más a gusto y protegida en aquella oscuridad tan cálida que jamás podré olvidarlo.

Poco a poco, empecé a despertar, veía sombras que se recortaban en una luz blanca y se movían a mi alrededor, hablaban entre ellos, aunque yo no conseguía entender lo que decían, era el equipo médico que me había atendido, cuando se percataron de que ya estaba de vuelta, la cardióloga jefe se acercó, me tomó la mano y me comentó: "has tenido suerte, fibrilaste justo al ingresar, si te hubiera ocurrido 10 minutos antes no habríamos podido traerte de vuelta, has estado muerta clínicamente durante 10 minutos"; en esos momentos y en los días posteriores no fui consciente de la suerte que había tenido, no por haber vuelto, si no por la experiencia que había vivido (o muerto) no estoy muy segura de cómo llamarlo.
 Sólo sé que desde entonces soy diferente a como era antes, sin duda soy mejor en muchos sentidos y valoro cosas que antes me pasaban desapercibidas, pequeños detalles y que infravaloro lo que antes me motivaba y ha dejado de ser importante para mi.
 Es la primera vez que relato mi experiencia públicamente, y casi también en privado, pues a muy pocas personas se lo transmitido. Hoy me he animado a hacerlo, porque creo que ha pasado suficiente tiempo para que las emociones dejen paso a la objetividad de aquello que viví o morí, en cualquier caso mi espíritu convulso en la actualidad sólo encuentra paz cuando recuerdo esa experiencia y me llena de fuerza y valor. 
Por todo ello, he llegado a la conclusión de que la vida está sobrevalorada y la muerte infravalorada, pues no es más que una transición a un estado de consciencia diferente y más enriquecedor en todos los sentidos. 
Gracias a quien tenga a bien leerme."

Una historia sorprendente, gracias por tu historia

NOTA: Página Espirtual.
Opinión

1 comentarios:

Una historia muy interesante, y muy alentadora, gracias por compartirl.

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